Argentina: 53% de la población no sabe nada sobre infecciones sexuales
Según los resultados de una encuesta en todo el país
El 53% de la población no sabe nada sobre infecciones sexuales
El desconocimiento llega al 80% de los casos en los jóvenes de entre 15 y 19 años
* El estudio abarcó a personas de entre 15 y 54 años
* Se hicieron 4000 entrevistas
* Se relevaron datos sobre aspectos pertinentes a la epidemia de VIH/sida
A juzgar por el modelo que promueven las revistas de actualidad y los programas de TV, para los jóvenes hoy vale todo e impera la promiscuidad...
Sin embargo, el exhaustivo "identikit" en materia de conductas sexuales y prevención del VIH que ofrece una reciente encuesta en todo el país sorprenderá a más de uno: en la Argentina, la edad promedio de iniciación sexual no es precoz, predomina la monogamia y los que más se cuidan del sida son los jóvenes.
Lástima que también hay malas noticias: el 53% de los 4000 encuestados de entre 15 y 54 años reconoció no saber nada de infecciones de transmisión sexual y, entre los jóvenes de 15 a 19 años, este indicador asciende al 80%.
El porcentaje de los que tienen mejor información empieza a aumentar levemente sólo a partir de los 25 años.
El "Informe para el establecimiento de una línea de base en población general" fue posible gracias a un subsidio otorgado a la Argentina por el Fondo Global para la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, administrado localmente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
"El año último se llamó a concurso para la presentación de proyectos de prevención contra el sida, pero antes de su ejecución era necesario trazar lo que llamamos una línea de base que permitiera más tarde comparar resultados", explica la doctora Ana Lía Kornblit, del Instituto de Investigaciones Gino Germani.
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Mapa de conductas sexuales
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Dado que en la población general la vía más importante de transmisión del VIH es la heterosexual, en el diseño de la encuesta se hizo hincapié en todo lo que tuviera que ver usos y costumbres en las relaciones sexuales y, particularmente, en las llamadas "relaciones ocasionales".
En el apartado "Grado de información sobre síntomas de infecciones de transmisión sexual, según nivel de instrucción", los resultados son preocupantes: "Más de la mitad de la población encuestada no tiene ninguna información sobre el tema y sólo alrededor del 10% tiene un grado de información alto -explica Kornblit-.
Les preguntamos, por ejemplo, acerca de errores que se mantienen a pesar de las campañas de difusión con respecto a cómo se transmite el VIH.
La gente sabe que se contagia fundamentalmente por la vía sexual o sanguínea, pero prácticamente no conoce la transmisión materno-infantil.
Al mismo tiempo, si se les pregunta si el VIH se puede transmitir por la picadura de mosquito o por tomar del mismo vaso con una persona infectada, muchos todavía contestan que sí.
Es decir, saben y no saben."
Según la investigadora, muchos de los resultados de la encuesta respaldan estudios previos.
"Por ejemplo, este relevamiento indica que los jóvenes se cuidan más, usan más el preservativo, sobre todo en sus primeras relaciones o en las relaciones ocasionales, y que las mujeres se cuidan algo más que los varones.
También, que las personas que están más en riesgo son las de menor nivel educacional, ya sea porque tienen menor información, porque no tienen acceso fácil a los modos de protección, o porque por prejuicio les cuesta modificar la pauta de cuidado en sus relaciones sexuales, porque conservan los mitos de que el preservativo no es natural en las relaciones sexuales o que disminuye el placer."
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Cultura juvenil
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En cierto sentido, el caso de los jóvenes podría parecer paradójico: si bien carecen de información, usan más el preservativo.
Sin embargo, dice Kornblit: "Es un patrón de conducta que de alguna manera se ha incorporado.
La cultura juvenil acepta su uso; en cambio, a las personas mayores les resulta más difícil porque estaban acostumbradas a pensar en el preservativo como un mal anticonceptivo.
Ahora tienen que cambiar y aceptar que es lo único que puede hacer para el caso de las enfermedades de transmisión sexual, y ese paso es difícil".
Otros hallazgos sorprendieron.
Al contrario de lo que podría pensarse, no hubo diferencias marcadas entre las ciudades de distintas regiones del país, aunque sí hay mayores niveles de riesgo en algunas zonas, como en las provincias del nordeste y el noroeste, las más pobres.
"También vimos que, con respecto a los años sesenta, hay cambios -afirma la investigadora-.
La gente tiene una tendencia importante a la monogamia.
Por supuesto, hay cambios, pero la mayor parte de la población es monógama y tiene parejas de muy larga duración.
Esto es también lo que están diciendo las encuestas sobre sexualidad que se están haciendo en otros países, como Inglaterra, los Estados Unidos, Francia y, en América latina, Chile y Brasil.
Los resultados son muy semejantes."
Para la doctora Kornblit, esto podría explicarse, en parte, por transformaciones profundas en el contexto socioeconómico.
"En este momento, por ejemplo, es tan importante la inestabilidad, la ambigüedad con respecto al futuro, que probablemente los jóvenes están más preocupados por eso que por lo que les pueda pasar en lo afectivo -reflexiona-.
Por un lado, las remuneraciones son muy bajas y, por el otro, los incitan continuamente al consumo.
Todo eso invade la vida cotidiana."
Otro dato que llamó la atención es el número de controles prenatales que realizan las embarazadas.
"Un porcentaje muy alto concurre siete y más veces a su control médico -explica Kornblit-; el tema es que allí tienen que ofrecerles la prueba de VIH, y hay veces en que sí lo hacen y otras en que no, aunque debería ocurrir en el 100% de los casos.
En esto hay que seguir trabajando con el programa nacional de sida."