La impotencia masculina afecta a la mitad de los hombres mayores de 40 años, pero tiene solución
Aunque ahora se habla más de disfunción eréctil, no todos los hombres que sospechan tenerla se atreven a consultar y buscar tratamiento.
Es más, se cree que uno de cada dos hombres mayores de 40 años padece este trastorno, que se traduce en la incapacidad de lograr una erección y mantenerla el tiempo suficiente para tener una relación sexual satisfactoria, tanto para él como para su pareja.
Cuando un hombre es estimulado sexualmente, el flujo de sangre hacia las arterias del pene aumenta; las venas, que tendrían que devolver la sangre para que siga circulando, se comprimen, dificultando su salida y facilitando la erección.
La mayoría de los casos de disfunción (entre un 70 y un 80 por ciento) ocurren por fallas en los mecanismos que intervienen en ese proceso, como bloqueo de las arterias, incapacidad de los vasos sanguíneos del pene para almacenar sangre y daños en los nervios del pene o del área pelviana.
Entre los factores que aumentan los riesgos de los hombres de padecer este trastorno están la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol alto, el consumo de alcohol y cigarrillo o, simplemente, la edad.
Una dieta balanceada, hábitos saludables de vida y un celoso cuidado de enfermedades de base (como la hipertensión) son vitales para disminuir la predisposición a la impotencia.
A los hombres que sospechan ser víctimas de disfunción eréctil usualmente se les pide contestar, con respecto a los últimos seis meses, con qué frecuencia les ha sido posible: ¿Lograr una erección? ¿Lograr una penetración? ¿Mantener la erección hasta el final del coito?
Si a cualquiera de las tres preguntas contesta NO a la mitad o más del total de intentos durante el semestre, lo más aconsejable es visitar a un urólogo, pues el síntoma ya es preocupante.
Los tratamientos con medicamentos orales (que favorecen la vasodilatación de las arterias) son los más extendidos.
Conviene cerciorarse con el especialista sobre los que más le convienen.