La catedrática de Psicología María José Díaz-Aguado, directora de los «Programas de Prevención de
1.
Adaptar la educación a los diferentes cambios sociales desarollando la intervención a diferentes niveles y estableciendo nuevos esquemas de colaboración, en los que participen la familia y las administraciones.
2.
Mejorar la calidad del vínculo educativo y fortalecer al alumno y al profesor, mediante la emisión de una imagen del educador como modelo de referencia y ayudar a los chicos a que desarrollen proyectos académicos gracias al esfuerzo.
3.
Desarrollar opciones a la violencia.
4.
Ayudar a romper con la tendencia a la reproducción de la violencia.
5.
Enseñar a condenar toda forma de violencia favoreciendo una representación de ella que ayude a combatirla.
6.
Prevenir la victimación.
Hay que ayudar a que nunca los chicos se sientan víctimas.
7.
Insertar la prevención de la violencia en un contexto más amplio: desarrollo de la empatía y de los Derechos Humanos.
8.
Prevenir la intolerancia y el sexismo.
Salvaguardar las minorías étnicas y a los niños que no se ajustan a los patrones de sexo preconcebidos.
9.
Romper con la conspiración del silencio: no mirar hacia otro lado, afrontar el problema y ayudar a víctimas y agresores.
10.
Educar en la ciudadanía democrática, mejorando tanto la coherencia de los valores que se quieren transmitir a los jóvenes como la práctica educativa: predicar con el ejemplo.