Inicio

Secretos de la Navidad

Edgar Allan García. © relaciones

Lo que llamamos "Navidad" es el resultado de una mezcla de tradiciones paganas muy coloridas e interesantes. Para empezar, no fue Jesús El Cristo el único que nació del seno de una virgen

<p style="text-align:justify">&nbsp;&nbsp;<img alt="" src="https://www.psikis.cl/archivos/ImagenesparaArt%EDculos/navidad5.jpg" />&nbsp;<span style="font-size:48px"><strong>L</strong></span><span style="font-size:22px"><span style="font-family:arial,helvetica,sans-serif">o que llamamos &quot;Navidad&quot; es el resultado de una mezcla de tradiciones paganas muy coloridas e interesantes.<br /> <br /> Para empezar, no fue Jes&uacute;s El Cristo el &uacute;nico que naci&oacute; del seno de una virgen...<br /> <br /> pues nacer de virgen era, en muchos pueblos, uno de los signos a trav&eacute;s de los cuales se manifestaban los &quot;elegidos&quot;.<br /> Tambi&eacute;n Krishna naci&oacute; de una virgen llamada Devaki, en un establo de Nanden; y en igual forma Horus, que naci&oacute; de la virgen Isis; Osiris, que naci&oacute; de la virgen Neith; y seg&uacute;n las tradiciones de muchos pueblos, lo mismo sucedi&oacute; con otros personajes como Quetzalcoatl, Zoroastro, Buda, Apolonio, Huitzilopochtli, Pit&aacute;goras, Escipi&oacute;n El Viejo, Plat&oacute;n, Karna, Alejandro El Grande.<br /> En algunos casos, la fecundaci&oacute;n era un hecho digno de la mejor poes&iacute;a.<br /> <br /> Para poner unos cuantos ejemplos: Buda, convertido en un elefante blanco, se engendr&oacute; a s&iacute; mismo en el sue&ntilde;o de su madre; Coatlicue, la madre de Huitzilopochtli, el &quot;Guerrero del Sur&quot; de los aztecas, fue embarazada por la pluma de un p&aacute;jaro sagrado que cay&oacute; sobre su regazo; Shotoko Taishi, pr&iacute;ncipe que dio al budismo un lugar destacado en Jap&oacute;n, fue concebido cuando Boddisattva, &quot;Salvador del Mundo&quot;, entr&oacute; de un salto por la boca de quien m&aacute;s tarde ser&iacute;a su madre, mientras esta beb&iacute;a de un pozo; el h&eacute;roe m&iacute;tico Maleiwa, del pueblo Wayu&uacute;, fue concebido luego de que a su madre la embarazara un trueno; el h&eacute;roe irland&eacute;s Cucchulain fue engendrado tres veces y las tres veces su madre volvi&oacute; a ser virgen tan pronto este sali&oacute; al mundo<br /> Pero sigamos: en los albores de la era cristiana nadie estaba seguro de la fecha en que hab&iacute;a nacido Jes&uacute;s.<br /> <br /> Era evidente que en diciembre y enero se daban -y se dan- las temperaturas m&aacute;s bajas (hasta 0,1 bajo cero, en grados Celsius) y las precipitaciones m&aacute;s altas (hasta 187 mil&iacute;metros) en Tierra Santa, de tal manera que resultaba imposible que los pastores durmieran a cielo descubierto mientras cuidaban el ganado, seg&uacute;n escribi&oacute; san Lucas -m&eacute;dico sirio convertido al cristianismo muchos a&ntilde;os despu&eacute;s de la desaparici&oacute;n de Jes&uacute;s-, pues durante esta &eacute;poca, incluido febrero, hombres y ganado pernotaban bajo techo.<br /> <br /> Era entonces absurdo que el censo de poblaci&oacute;n decretado por Quirino, gobernador de Siria (todo parece indicar que Jes&uacute;s naci&oacute; 6 a&ntilde;os antes de su nacimiento oficial, pues los censos se llevaban a cabo cada 14 a&ntilde;os y el &uacute;ltimo hab&iacute;a sido en el 20 AC), se llevara a cabo durante estas fechas, en medio del fr&iacute;o y la lluvia, pues los caminos anegados y resbaladizos habr&iacute;an hecho imposible el desplazamiento de los miles de peregrinos que se dirig&iacute;an a sus lugares de origen, como era el caso de Jos&eacute; y Mar&iacute;a.<br /> As&iacute; pues, se comenz&oacute; a especular con las fechas: 16 o 20 de mayo, 9, 19 o 20 de abril, 29 de marzo o 29 de septiembre hasta que en el a&ntilde;o 334, el Papa Julio I dictamin&oacute; que Jes&uacute;s hab&iacute;a nacido el 25 de diciembre, y punto.<br /> <br /> No era por supuesto una fecha escogida al azar pues coincid&iacute;a con las festividades que se realizaban en muchos pueblos durante el solsticio de invierno, esto es durante el retorno del sol en el hemisferio norte.<br /> <br /> <br /> En esta misma &eacute;poca, los antiguos egipcios celebraban el nacimiento del dios solar Horus, los celtas encend&iacute;an fogatas en las colinas para honrar al dios-sol Baal, y con igual prop&oacute;sito se llevaban a cabo las ceremonias vikingas en honor de Od&iacute;n, las Saturnalias romanas, y el nacimiento del dios Indo-iran&iacute; Mithra.<br /> <br /> Fue de esta forma que el nacimiento del Jes&uacute;s El Cristo fue f&aacute;cilmente asimilado al retorno del sol, al regreso de la LUZ (El Cristo dice (Juan 8,12; 9,5): &quot;Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andar en tinieblas, sino que tendr&aacute; la luz de la vida&quot;; y m&aacute;s adelante: &quot;Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo&quot;.<br /> <br /> Es sabido adem&aacute;s que durante la Edad Media fue llamado &quot;Sol Justitiae&quot; y &quot;Sol Invictus&quot;).<br /> Puestos a desentra&ntilde;ar &quot;coincidencias&quot;, cabe decir que a &eacute;sta se sum&oacute; otra pues -seg&uacute;n antiguas tradiciones esot&eacute;ricas- la fecha de la muerte de El Cristo se calcul&oacute; de acuerdo con las posiciones del sol y la luna durante el equinoccio de primavera, que es cuando muchas religiones de la antig&uuml;edad celebraban la muerte y resurrecci&oacute;n de sus dioses: entre los m&aacute;s conocidos la del dios egipcio Osiris, que sol&iacute;a representarse con los brazos extendidos, como si estuviera crucificado.<br /> Pero sigamos nuestro viaje: otro elemento pagano de la Navidad es el &aacute;rbol.<br /> <br /> Muchos pueblos les han rendido culto a un pu&ntilde;ado de &aacute;rboles considerados sagrados por distintos motivos.<br /> <br /> El m&aacute;s com&uacute;n, desde Grecia hasta Noruega, era el roble(los antiguos griegos sol&iacute;an celebrar sus compromisos m&aacute;s importantes bajo la sombra de un roble, &aacute;rbol sagrado que era considerado representante del dios Zeus: de ah&iacute; proviene la costumbre de &quot;tocar madera&quot; para protegerse de alg&uacute;n &quot;mal&quot;), pero con el devenir del cristianismo se cambi&oacute; al macizo roble por el abeto pues, seg&uacute;n los misioneros, la forma triangular de la enramada correspond&iacute;a al Padre, el Hijo y el Esp&iacute;ritu Santo (los hind&uacute;es ya hablan mucho antes de Brahma, Shiva y Vishn&uacute; como de la trinidad celestial).<br /> <br /> Este &quot;tres&quot; m&aacute;gico cal&oacute; muy bien en todas partes ya que era un n&uacute;mero venerado por muchos pueblos, miles de a&ntilde;os antes de la venida de Jes&uacute;s.<br /> <br /> De esta manera bastante singular, se impuso el abeto y con el correr de los siglos el pino de pl&aacute;stico.<br /> Durante esta &eacute;poca se hab&iacute;a convertido en una costumbre milenaria adornarlos con piedras pintadas y telas de colores, con el doble prop&oacute;sito de &quot;vestir&quot; a los &aacute;rboles que se hab&iacute;an quedado &quot;desnudos&quot; tras el oto&ntilde;o, esto es sin su respectivo &quot;esp&iacute;ritu&quot;, y por otro lado lograr que el &quot;esp&iacute;ritu&quot; que hab&iacute;a escapado de los &aacute;rboles regresara a dar sus frutos en primavera, como efectivamente suced&iacute;a para regocijo de todos.<br /> <br /> De ah&iacute; surge toda esa parafernalia alrededor del arbolito de navidad que parpadea hipn&oacute;ticamente durante las fechas navide&ntilde;as y guarda bajo su &quot;sombra&quot; los famosos regalos.<br /> Y ya que entramos al tema de los regalos, otro elemento pagano es, por supuesto, Pap&aacute; Noel, que en un principio se trataba del Abuelo Invierno al que los vikingos agasajaban para que fuera ben&eacute;volo, y llegado el momento, partiera sin resentimiento con el fin de dar paso a la nueva vida.<br /> <br /> Una vez cristianizados -pero siguiendo la costumbre vikinga- los bretones lo denominaron Viejo Padre Navidad: uno de ellos se disfrazaba del personaje y con gran alegr&iacute;a el pueblo entero le ofrec&iacute;a de comer y de beber en abundancia hasta su partida (algo muy parecido sucede con el Taita Carnaval entre las poblaciones ind&iacute;genas de los Andes ecuatorianos.<br /> <br /> Este Taita -agente de abundancia y fertilidad- est&aacute; asociado con la llegada de las lluvias y, aunque de origen ancestral, su presencia m&iacute;tica se &quot;mezcl&oacute;&quot; con la celebraci&oacute;n del carnaval que trajeron los espa&ntilde;oles a estas tierras).<br /> Con el tiempo, el m&iacute;tico Padre Invierno o Pap&aacute; Noel, se confundi&oacute; con la imagen de Nicol&aacute;s, un hombre sumamente rico nacido en lo que hoy es Turqu&iacute;a y famoso por su generosidad con los m&aacute;s pobres, en especial con los ni&ntilde;os.<br /> <br /> Pues bien, este Nicol&aacute;s que m&aacute;s tarde se transform&oacute; en obispo, y luego en santo, no solo ha sido durante siglos el santo m&aacute;s querido de los originarios del pueblo de Bari, Italia (&iquest;se acuerdan de Nicola di Bari?) sino tambi&eacute;n -nadie sabe por qu&eacute;- de los holandeses, quienes lo llamaron en su lengua Sinter Klaas (San Nicol&aacute;s), y con este nombre pas&oacute; a Am&eacute;rica, m&aacute;s espec&iacute;ficamente a Nueva Amsterdam, que luego los ingleses bautizaron como Nueva York.<br /> <br /> Con el tiempo y las aguas navide&ntilde;as, Sinter Klaas se transform&oacute; en el famoso Santa Claus (jo jo jo), es decir en Pap&aacute; Noel, esto es, en el Padre Invierno...<br /> <br /> <br /> A prop&oacute;sito de lo anterior, los lapones sol&iacute;an constatar c&oacute;mo cada vez que estaba por llegar el invierno, los renos empezaban a bajar en manadas desde las monta&ntilde;as hasta los valles menos azotados por los vientos g&eacute;lidos: puesto en met&aacute;fora, los renos preced&iacute;an al (Padre) invierno.<br /> <br /> Sabedor de esta creencia -o al menos as&iacute; lo supone Desmond Morris-, el poeta norteamericano Clement Moore incorpor&oacute; renos a su famoso poema &quot;Una visita de San Nicol&aacute;s&quot;, all&aacute; por 1824.<br /> <br /> Desde entonces los renos han precedido el carruaje de Pap&aacute; Noel, y se teme que Rodolfo el reno, que ten&iacute;a la nariz roja como un tomate, se sum&oacute; al s&eacute;quito inspirado por el poema de Moore.<br /> Los habitantes de este lado de Am&eacute;rica, a duras penas si hemos contribuimos a la Navidad con el pavo -del que los aztecas ten&iacute;an grandes criaderos-.<br /> <br /> Una vez introducido en Inglaterra por David Strickland, &eacute;ste obtuvo el derecho a poner como centro de su escudo familiar un pavo macho.<br /> <br /> Pese este pasaje kitch de la historia inglesa, durante a&ntilde;os -confundiendo el pavo de Am&eacute;rica con la gallina de Guinea- se crey&oacute; que hab&iacute;an sido los turcos quienes hab&iacute;an introducido el pavo en Inglaterra, de ah&iacute; su nombre en ingl&eacute;s: turckey (turco).<br /> Al parecer, lo &uacute;nico cristiano de la Navidad es Jes&uacute;s &quot;El Cristo&quot;, y de alguna manera el pesebre, que en el a&ntilde;o 1224 fue incorporado por Francisco de As&iacute;s, con animales vivos y personajes disfrazados, para imitar la forma en que se celebraba la Navidad en Tierra Santa.<br /> <br /> Desde esa fecha, muchas casas nobles de Europa empezaron a competir entre ellas para dise&ntilde;ar el mejor pesebre cada a&ntilde;o, hasta llegar a excesos verdaderamente surrealistas.<br /> <br /> Luego esta costumbre se traslad&oacute; a Am&eacute;rica en donde se incorporaron figurillas de alpacas, c&oacute;ndores, tapires y caimanes, am&eacute;n de indios pastores, &aacute;ngeles negros, &iacute;dolos precolombinos, as&iacute; como chamanes amaz&oacute;nicos o emperadores incas en sustituci&oacute;n de alg&uacute;n Rey Mago, por lo general Gaspar.<br /> Y ya que entramos en el tema de los Reyes Magos, precisemos que Melchor (soberano persa), Gaspar (rey de la India) y Baltazar (jeque de Arabia), fueron &quot;interpretados&quot; por el ecumenismo de la Edad Media, como Melchor (europeo: a caballo), Gaspar (asi&aacute;tico: sobre un camello) y Baltazar (africano: a lomo de elefante) con el prop&oacute;sito de que &quot;cada rey representara a una parte de la Tierra hasta entonces conocida&quot;, seg&uacute;n se&ntilde;ala el antrop&oacute;logo Segundo Moreno.<br /> De esta manera, se&ntilde;oras y se&ntilde;ores, queda demostrado c&oacute;mo la Navidad, fiesta especialmente dise&ntilde;ada para ser disfrutada por los ni&ntilde;os, es una verdadero popurr&iacute; de tradiciones, mitos y ceremonias paganas.<br /> <br /> No olvidemos, sin embargo su sentido profundo, esto es el retorno arquet&iacute;pico de la LUZ ESENCIAL: expresi&oacute;n de las fuerzas ur&aacute;nicas fecundantes, s&iacute;mbolo de la llegada c&iacute;clica del orden en medio del caos, pero sobre todo de la oportunidad que todos tenemos de una vida plena a todo nivel- tras el reinado de las sombras.</span></span></p> <p>&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p>