Obra de una pintora con demencia
De acuerdo a la ley del Tao, todo acontecimiento o realidad negativa tiene su equivalente positivo.
La demencia parece seguir el postulado de esta filosofía oriental porque a medida que progresa la degeneración neurológica propia de la enfermedad aumenta la creatividad del paciente.
El talento artístico del individuo crece con la pérdida de facultades puramente racionales, como el lenguaje.
«La habilidad de trascender la restricciones sociales, físicas y cognitivas es una capacidad de los grandes artistas» afirman los autores de un artículo publicado en Neurology.
Las personas que sufren demencia acceden al olimpo de los genios a través de su enfermedad.
«La liberación de los patrones de pensamiento dominados por el lenguaje parece ser un factor clave en la aparición de habilidades artísticas en estos pacientes», explica estos investigadores.
En la publicación se describe el caso de una paciente de 52 años que desarrolló una forma poco frecuente de demencia denominada frontotemporal.
Esta mujer tenía una formación artística y era profesora de arte, pero sus cuadros comenzaron a evolucionar espectacularmente con la progresión de la enfermedad.
A medida que la pintora perdía su capacidad para comunicarse verbalmente y para recordar los nombres de sus alumnos, «sus pinturas se volvieron más salvajes y más libres» afirman los investigadores.
La paciente era de origen asiático, aunque había crecido en EEUU y antes de la aparición de la demencia, sus obras eran figurativas y paisajes.
Algunas de ellas representaban los estilos occidentales y otras seguían las pautas clásicas del folclore chino.
Con el tiempo comenzó a mezclar ambas culturas, a añadir color y formas complejas.
«Estaba claro que se había liberado de las restricciones de su formación.
Sus últimas piezas ya no eran realistas, sino que tenían un estilo intensamente emocional e impresionista», asegura Bruce Miller de la Universidad de California (EEUU), autor principal del artículo.
La pintora ha abandonado recientemente la producción artística, pero recuerda perfectamente sus obras y las técnicas que empleó para crearlas.
«Cuando habla de sus cuadros, su lenguaje es más libre y más espontáneo que cuando conversa de otros temas», explica el investigador.
Miller lleva años estudiando el comportamiento y la evolución de los pacientes con demencia y ha observado que muchos de ellos, incluso cuando nunca han tenido interés por el arte, desarrollan habilidades creativas a medida que progresa su enfermedad.
Entre estos sujetos ha encontrado una pauta común, la afectación neurológica se sitúa exclusivamente en el hemisferio izquierdo.
Esta región del cerebro se asocia a los procesos ?racionales? como el lenguaje o el cálculo.
El hemisferio derecho, por el contrario, es la residencia de la intuición, de la creatividad y de todas aquellas aptitudes consideradas ?no racionales?.
Los investigadores sugieren que cuando el área racional del cerebro domina el comportamiento suprime las habilidades creativas y cuando se ?desconecta? por alguna razón, éstas salen a la luz.
Sin embargo, no es necesario enfermar para explorar los dones ocultos.
Desde hace algunos años se están empleando algunas técnicas orientales de meditación y otras desarrolladas en Occidente como la visualización cuyo objetivo es estimular el hemisferio derecho para recuperar las capacidades ocultas por el poder de la mente racional.